Rompiendo cadenas, saltando fronteras

Ricardo Bosque

Lo tengo que decir alto y claro: esta mujer me supera.

Porque no contenta con acaparar distinciones y premios varios -finalista del Dashiell Hammett de novela negra con Así murió el poeta Guadalupe, Premio L’H Confidencial con Las niñas perdidas, Premio Ciudad de Barbastro de Novela Breve con Estado de sitio-, o dirigir un medio imprescindible para quienes disfrutamos con las letras como Sigueleyendo, Cristina Fallarás se lanza ahora, a través de dicho medio, a la edición 2.0 -digital, para que nos entendamos- y lo hace reinterpretando una amplia selección de cuentos infantiles a los que dar un toque más adulto, sin esconder la crueldad y ferocidad que tales historias que nos contaron de pequeños encierran.

Para ello cuenta con cincuenta autores, cincuenta, entre los que encontramos, por citar a unos pocos, a Alexis Ravelo, José Luis Muñoz, Claudia Piñeiro, Raúl Argemí, Guillermo Orsi, Rolo Diez, Francisco Haghenbeck, Lorenzo Lunar, Rebeca Murga, Laura Fernández, María Zaragoza, Willy Uribe, Hernán Migoya… Pecata minuta, ya ven ustedes.

Por si fuera poco, lo hace habiendo entendido perfectamente las posibilidades que ofrece la red para que cualquiera pueda acceder a excelentes textos a precios más que razonables -todo a un euro, como en el rastro-, con una cuidadísima edición y a un par de clics de ratón, sin que sea una odisea conseguir ese relato que te apetece leer.

Y es que, frente a la corriente que pretende trasladar el modelo del libro impreso y su cadena de intermediarios al mundo digital, Sigueleyendo apuesta por la sencillez, eliminando los eslabones innecesarios en esta versión electrónica de la literatura de toda la vida y consiguiendo que sean autor y lector los puntos clave del asunto. Como los melocotones, oigan: directamente del productor al consumidor. Y, por supuesto, independientemente del lugar de residencia de unos y otros, que ya se sabe que internet no conoce la palabra frontera.

Comienzo la lectura del primero de los que ya se pueden descargar -hay seis y la promesa de incorporar varios más cada semana- y creo reconocer, en la nota que lo antecede, la lengua descarada, sincera y desafiante de la Fallarás en una aclaración que dice: El 50% de lo que usted paga por este libro va directo al escritor, sin el cual no existiría. Para que usted pueda leerlo ha sido necesario el trabajo de un escritor, una editora, una correctora, un técnico en digitalización, una diseñadora web, un webmaster y un productor. Si lo piratea, ya sabe a quién roba. Si nos roba, mejor no nos lea. No va a entenderlo.

Por supuesto, este proyecto no sería posible con el trabajo de una única persona -no, ni aunque esa única persona sea Cristina-, y ahí están, respaldándola todos a una, los Raúl Argemí, Soledad Arismendi, Silvia Cruz, Lucía Litjmaer, Txiqui Navarro, Mireya de Sagarra, Susana Sánchez, Jaume Teixi y Carlos Zanón.

La red -si se entiende correctamente- hace que la literatura sea un bien de disfrute inmediato, así que ya pueden ir pasando por Sigueleyendo. Miren, elijan lo que sea de su gusto, descarguen sin piedad y lean. O mejor, no elijan, hagánse un favor y añadan todos los relatos disponibles al carrito de la compra: por seis euros se garantiza un muy buen rato disfrutando de la mejor literatura.

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