El mayor criminal de todos los tiempos

La síntesis anecdótica del origen de Fantomas dice tanto sobre este personaje y el sentido de la obra literaria que lleva su nombre que merece ser contada de nuevo. Ocurre hace exactamente un siglo, en París.

Pierre Souvestre, periodista y abogado, apasionado por los autos y organizador de rallys, ex director de Le Monde diplomatique, había escrito de manera conjunta con su secretario, Marcel Allain, un folletín titulado Rour , que habían publicado con bastante éxito en 1909 en la revista L’auto (hoy L’Equipe), en la que Souvestre colaboraba.

Como ejercicio de marketing, para mantener el interés de los lectores mientras se les ocurría un nuevo folletín, habían empezado a publicar en L’Auto una serie de viñetas en las que se anticipaba que dos periodistas del medio estaban tras la pista de un escándalo de proporciones, que había sucedido en una carrera, y que se publicaría apenas hubiesen terminado de confirmarlo.

El director del diario Le Matin, uno de los más influyentes del momento, que había pasado por un incidente confuso en una competencia, se sintió aludido, y fue a L’Auto a quejarse. Descubrió que los periodistas no sabían nada de su caso, ni de ningún otro, y que simplemente estaban implementando una estrategia publicitaria. El hombre quedó tan impresionado con la visión comercial de Allain y Souvestre, que le recomendó a su amigo, el editor Artheme Fayard, que los contratara.

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