“Guía de la novela negra”, de Héctor Malverde, por Ricardo Bosque

Poco sabemos del autor de esta Guía de la novela negra que acaba de editar Errata Naturae. Poco más de lo que nos dice la editorial en la solapa interior, claro está.

Pero de la lectura de su obra se desprende que Malverde tiene unos 45 años -él mismo dice que se enamoró de Stephanie Zimbalist en Remington Steele cuando apenas tenía 20, y eso tuvo que ser entre 1982 y 1987, años en los que se emitió la serie por primera vez- y que dos de ellos los pasó en Berlín. Que es persona de buen gusto para la novela negra también resulta evidente, así como que tiene el coraje necesario para incluir en su guía nombres como el de Erle Stanley Gardner, Ngaio Marsh o Mickey Spillane, autores a los que otros especialistas en el género no negarían tres veces sino no menos de cien.

Que, según confiesa, disfrute especialmente con las crook stories, es otro tanto a su favor. Al menos para quien suscribe.

Sentido del humor tampoco le falta, y eso hace que su Guía de la novela negra se disfrute con mayor intensidad si cabe, convirtiendo un ensayo -con lo pesados y académicos que suelen resultar- en un ejercicio altamente placentero que permitirá al lector avanzado recordar algunos nombres que podrían haber caído en el olvido y a los que pretendan iniciarse descubrir que no solo de suecos vive la literatura criminal.

Por supuesto, no faltan los nombres que, si me apuran, aparecerían incluso en la lista Forbes de los más elegantes, guapos o ricos, y ahí están los Hammett, Chandler, Thompson, Christie, Macdonald… Pero también hay un generoso hueco -y esto hace el libro más interesante y ecléctico- para gente como Alexander McCall Smith y su encantadora Mma Ramotswe, para Rafael Reig y esa excelente y original Sangre a borbotones, para Fred Vargas aunque no sea santo de la devoción del responsable de la Guía -lo cortés no quita lo valiente- o, y ahí me ha tocado la fibra sensible, para uno de mis favoritos: Fredric Brown.

Eso sí, y aun comprendiendo y respetando que una guía de este tipo es un ejercicio absolutamente subjetivo, que cada ciudadano del mundo lleva dentro un seleccionador de fútbol y que muchos son los llamados y pocos los elegidos, echo de más a unos cuantos autores entre los relacionados en este ensayo. No muchos, todo hay que decirlo. Y, desde luego, echo mucho de menos a alguien a quien personalmente considero como uno de los maestros imprescindibles del género. Porque, ¿no se merece un hueco entre los elegidos Donald Westlake en cualquiera de sus seudónimos? Desde luego, Malverde tenía donde elegir.

En cualquier caso -y hecha esta observación que no he podido evitar-, una excelente guía que no debería faltar en la librería de ningún amante del género y una magnífica hoja de ruta para aquellos que pretendan iniciarse en la literatura detectivesca.

Y como este género tiene un componente lúdico que lo hace irresistible a sus adeptos, la firma de la obra utilizando seudónimo es una invitación clara -una provocación, diría yo- a que cada lector trate de adivinar la verdadera identidad de su autor. Yo tengo un nombre y un apellido que seguro la editorial desmentirá, aunque solo sea por mantener vivo el misterio. Pero me atrevo a planterles un desafío: lean la Guía, saquen sus propias conclusiones y aventuren un nombre.

Y no se preocupen: aunque no acierten, en modo alguno habrán perdido ni un minuto de su valioso tiempo.

Guía de la novela negra
Héctor Malverde
Errata Naturae

16 thoughts on ““Guía de la novela negra”, de Héctor Malverde, por Ricardo Bosque

  1. Pienso que es más joven, que no tiene 45 años sino que está en los treinta. Leete la entrada de Mendoza. Dice que le prometieron un libro de Mendoza por ganar un concurso de poesia con 8 años. Los libros que menciona, al menos el último de ellos, es del 82. Es decir, que nuestro hombre nació como muy pronto en el 74.

  2. Bueno, Simenon, esto se pone interesante, pero me mantengo en lo de los 45, y me baso en que mi “presunto” escribe reseñas por ahí sospechosamente parecidas a las de la Guía de marras (además del enamoramiento de la Zimbalist que, reconozco, pudo producirse en alguna de las reposiciones de la serie). De momento estoy tratando de contactar con quien considero culpable de este bendito delito, pero le conocí hace tres años y no sé si mantiene la misma dirección de correo-e. En todo caso, y una vez conocida (si acierto) su identidad, tendrá que darme permiso en persona personalmente para revelar al mundo que Spiderman es en realidad un adolescente llamado Peter Parker.

  3. Pingback: Giovedì « IoSonoValeria

  4. Para mi es la mejor guia de novela negra que he leido y ademas muy bien escrita , solo por descubrirme entre otros a Derek Raymond o Durrenmatt pues le estaré eternamente agradecido al amigo Hector , sea quien sea , y ademas me da lo mismo quien sea , es ameno y escribe muy bien y aporta autores para mi desconocidos y muy buenos , aunque fuera ZP , desde aqui le doy las gracias y chapó

  5. The bridesmaid dresses can be made long or short depending
    on the taste and preference of the bride. Besides, make sure to avoid purchasing strapless dresses.
    I turned to Sarah, who was 11 years old at the time,
    and said something about how uncharacteristic this was
    for the ‘Iron Lady.

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