“Todo el amor y casi toda la muerte”, de Fernando Marías, por José Luis Muñoz

Con paso firme, y siempre ascendente, la carrera de Fernando Marías se perfila ya como una de las más exitosas del panorama literario español al que llegó de la mano de Lorca y esa espléndida novela que cuestionaba su muerte, La luz prodigiosa, luego llevada al cine, y a la que siguieron Esta noche moriré, recientemente reeditada por 451, su, para mí, novela más redonda; El niño de los coroneles, con la que consiguió el premio Nadal; Invasor, un relato de horror con el trasfondo de la guerra de Irak; El mundo se acaba todos los días, Premio Ateneo de Sevilla; Cielo abajo, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil; Zara y el librero de Bagdad, Premio Gran Angular, y la novela que nos ocupa, con la que se ha obtenido el Premio Primavera.

No es Todo el amor y casi toda la muerte, título magnífico y portada de Gustavo Doré a su altura, novela fácil ni de lectura rápida sino que debe apurarse a pequeños sorbos y con la mente siempre atenta para no perderse en alguno de sus múltiples recovecos. Fernando Marías crea una trama compleja con dos historias de amores turbulentos que transcurren a principios del siglo XX y XXI y hace que ambas se crucen y complementen a lo largo de la narración: la de Gabriel, poeta enamorado de un fantasma, y la de Sebastián, convertido en Bastian, un fugitivo en constante huída y abducido por Vera, sofisticada femme fatale.

Realidad y fantasía, amor y crimen, se pasean por las 350 páginas de esta novela que podría definirse como un thriller sentimental centrado en las pasiones y las obsesiones y le debe mucho a los géneros literarios. Hay elementos del género fantástico y de horror, al que tan aficionado es el autor de La mujer de las alas grises; del más puro género negro en los tramos en que Bastian, ladrón de ladrones, protagoniza la novela; de romanticismo sin complejos en el trazado de esas mujeres evanescentes que quizá sólo existan en la mente de sus personajes masculinos, y en la propia imaginería de muchos de sus tramos (la mujer transparente, los acantilados, el bebé en el fondo del mar…); y hasta incursiones en el género de aventuras en esa breve y espléndida novela dentro de la novela que narra sangrientos episodios de la guerra de Cuba.

Con una prosa premeditadamente circular, como la estructura misma de la novela, y sonora, al hilo de frases largas pero perfectamente estructuradas que adquieren connotaciones líricas en numerosas ocasiones, Fernando Marías hilvana un tejido literario que fascina, inquieta y atrapa. Difícil no sucumbir a la originalidad de algunas de sus escenas narradas con filigrana literaria, como, y la cito porque es una de las más logradas y sorprendentes de toda la novela, la de Vera haciendo el amor con el mar en donde rompen las olas, que parece inspirarse en la portada del libro, sesión de sexo con la naturaleza que contrasta con las de las sádicas sesiones de tortura a cargo de la banda del serrucho y el alfiler, amenaza que está latente en toda la narración, con precisos toques de atención, hasta que se materializa en su último tercio.

Todo el amor y casi toda la muerte es una novela extraña e inclasificable en la que el escritor de Bilbao literaturaliza casi todas sus obsesiones en un ejercicio psicoanalítico muy turbador, una ventana abierta para que el lector se cuele en el universo de este autor original, complejo y brillante que es Fernando Marías.

José Luis Muñoz

Fernando Marías
Premio Primavera de Novela 2010
Espasa

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s