“El cebo”, de José Carlos Somoza, por Ricardo Bosque

Dice el diccionario de la R.A.E en su primera acepción que un cebo es la comida que se da a los animales para alimentarlos, engordarlos o atraerlos.

En eso debieron pensar las autoridades españolas, europeas y mundiales cuando fueron conscientes de que, el mejor modo de combatir la nueva delincuencia -especialmente tras el atentado atómico de Madrid del 9-N- era darle al asesino lo que desea. Para ello, decenas de cebos son entrenados desde su adolescencia basándose en el teatro de Shakespeare, en el que, dicen, están descritos todos los psinomas que pueden caracterizar a una persona -Holocausto, Enigma, Petición, Sangre, Labor…-. Analizada la conducta de un criminal y encasillado en el psinoma correspondiente, el resto es tarea fácil: servirle en bandeja de plata el cebo adecuado y que éste diseñe para él la máscara que provocará su total sometimiento.

El cebo que nos ocupa en este caso es Diana Blanco, de veintipocos años y que, con ese nombre, estaba predestinada desde la cuna a convertirse en carnaza para los más sanguinarios criminales. Víctima en su infancia de un psicópata que acabó con la vida de sus padres, Diana Blanco es reclutada para ese equipo clandestino que tiene por misión capturar a los más crueles asesinos que uno pueda imaginar y a su trabajo se dedica con pasión durante años. Ahora su presa es el conocido como el Espectador, el mayor criminal que se ha conocido en la historia europea, una cacería que se convierte en algo personal cuando otro de los cebos -su propia hermana- es secuestrada en el transcurso de la misión.

Atentados atómicos, cebos humanos, psinomas… Si una historia así la firmase un autor con nombre anglosajón, de inmediato nos pondríamos a la defensiva al pensar automáticamente en el término best seller en su sentido más peyorativo. Firmándola un escritor de la solvencia de José Carlos Somoza Clara y la penumbra, La caverna de las ideas, Dafne desvanecida y otras muchas- podemos tener la garantía de que tal vez -ojalá- se convierta por cifra de ventas en un best seller, pero eso no restará un ápice de su alta calidad literaria.

La novela, uno de los mejores cebos con forma de thriller que he mordido en mucho tiempo, en el que -como en el teatro- nada es lo que parece y con un doble desenlace difícil de imaginar, lo merece.

Ricardo Bosque

El cebo
José Carlos Somoza
Plaza & Janés

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