“Los hombres que no ataban a las mujeres”, de Ste Arsson

Sí, sí, has leído bien: que no ataban a las mujeres, como puede comprobarse en la portada, aquí, a la izquierda.

Ese es el título de la novela de un tal Ste Arsson, traducida por Miguel Serrano Larraz y que fue presentada hace unos días en la FNAC de Zaragoza por Túa Blesa, Catedrático de Teoría de la Literatura de la Universidad de Zaragoza. Una novela que se resume así en su contraportada:

“Me llamo Ste Arsson, soy escritor, soy sueco y estoy muerto. Cuatro motivos para burlarse de mí, sin duda, si no fuera porque soy una máquina de hacer dinero, y nadie se ríe de las máquinas de hacer dinero, ni ahora ni nunca, ni vivas ni muertas.

Un escritor de novela negra descubre, después de su muerte, que sus herederos han manipulado la obra que escribió y se han hecho de oro gracias a su legado. Así que decide dar a conocer la novela que él escribió en realidad, que no es otra que la que el futuro lector sostiene ahora entre sus manos.

Los hombres que no ataban a las mujeres es una parodia delirante de uno de los mayores éxitos del mundo editorial, pero es también una crítica despiadada, brutal y divertidísima de ese género extraño, y moralmente ambiguo, que conocemos como best-seller.”


Por la foto del autor que figura en la solapa interior del libro (de lo más kitsch que he podido ver en muchos años), así como los comentarios al respecto leídos en otros blogs y el vídeo promocional de tan magna obra (que se puede disfrutar al final de esta nota, atención especial a la banda sonora del mismo), decidí darle una oportunidad, a pesar de que las parodias presuntamente graciosas no es algo que me llame demasiado la atención. Afortunadamente, dejé de lado mis prejuicios y puedo afirmar con rotundidad que hacía muchos, muchos años, que no me carcajeaba abiertamente leyendo una novela.

Empezando por el prólogo, en el que el autor (muerto, como él mismo nos ha dicho) se encuentra con un español fallecido en la bañera del hotel mientras hacía turismo por Estocolmo. El turista -Antonio, por más señas- abraza a un confundido Ste Arsson y le cuenta que se ha leído sus tres novelas. “¿Tres novelas? ¿Qué tres novelas? ¿Miles de páginas? Yo solo escribí 150 folios y no llegué a editarlos” dirá más o menos el sueco muerto. Indignado al comprobar que sus herederos han manipulado su obra y se están forrando a su costa, Arsson (el auténtico) idea un curioso plan para hacer llegar al mundo de los vivos un USB con la obra auténtica, utilizando para ello a un no-muerto, esos tipos que de vez en cuando aparecen por el Más Allá y luego regresan a su mundo diciendo tonterías sobre túneles con una luz brillante al fondo.

A partir de ahí, poco más de 150 páginas tremendamente inteligentes y delirantemente divertidas. Los protagonistas: el astuto, íntegro y arrebatador periodista sueco Fil Emön y la reputada fotógrafa de escritores Luzbel Malander, quien “había fotografiado a Salinger, a Thomas Pynchon, a Philip Roth, a Don DeLillo, a Cormac McCarthy, a David Foster Wallace, a Bruno Traven, a tantos otros”. Malander, andorrana de toda la vida, debe trasladarse a Suecia por motivos de trabajo y desde el principio tiene problemas de comunicación y de integración social debido a que los suecos hablan un catalán demasiado cerrado para ella.

Si fuiste de los miles que se metieron en el cuerpo los tres tochos de Larsson y pensaste que tampoco era para tanto y que la historia fallaba más que una escopeta de feria, creo que deberías reservar un hueco para esta delgada novela firmada por Arsson. Incluso si te gustó la de Larsson y te la tomaste en serio, tampoco tendría por qué decepcionarte la versión original de Arsson.

Ricardo Bosque

Los hombres que no ataban a las mujeres
Ste Arsson
Traducción: Miguel Serrano Larraz
1001 ediciones
Miguel Serrano Larraz nació en Zaragoza en 1977. Su obra ha aparecido en un centenar de publicaciones y antologías entre ellas “Turia”, “Quimera” y Heraldo de Aragón. Ha trabajado en empleos más o menos literarios como administrativo, cajero, vendedor de libros, negro literario, ilusionista y, actualmente, como traductor. Ha publicado los libros de poesía “Me aburro” (Harakiri, 2006), y “La sección rítmica” (Aqua, 2007).

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