“Frío de muerte”, de Manuel Nonídez, por José Luis Muñoz

Por José Luis Muñoz

Es Frío de muerte, la excelente y muy recomendable novela de Manuel Nonídez que se alzara con el XIII Premio Francisco García Pavón de narrativa, un ejemplo del mestizaje de géneros que impregna la novela negra, un cajón literario tan amplio en el que caben propuestas tan originales como la que sale de la cabeza de este madrileño autor de El aliento negro de Dios o El perfume del diablo, escritor que alterna la narrativa policial con la fantástica, el relato con la novela.

Frío de muerte es una novela policial que nos sumerge en nuestro pretérito, en el reinado de Isabel II, lo que le da pie al autor para recrear de forma brillante la sociedad madrileña de esa época caracterizada por la degradación monárquica, la corrupción política y la amenaza de revueltas y asonadas militares. Y en ese caldo de cultivo convulso tienen lugar una serie de asesinatos de niños que aparecen salvajemente mutilados y no escapan a la atención del comisario de barrio Isaac Arribas, un Sherlock Holmes castizo, que, a través de una ardua y concienzuda investigación, llegará hasta los culpables de esos crímenes atroces.

Nonídez arma una novela espléndida, construye sólidos personajes de ficción, definidos por diálogos perfectos que nunca son impostados, como el citado Arribas, que arrastra una situación familiar dramática sin que ello merme su profesionalidad policial, que se alternan con personajes literarios de la época como Larra o los hermanos Bécquer, lo que le da pie a introducir la propia literatura. Pero lo que más valoro de la novela, porque soy de los que opinan, no sé si con razón, que el escenario debe erigirse siempre como un personaje más de la narración, es la reconstrucción que Nonídez hace del Madrid de la época, lo que evidencia una ardua labor de documentación del autor además de un esfuerzo literario por clonar la forma de hablar de la época, y en ambos cometidos el madrileño saca nota muy alta porque con Frío de muerte el lector anda por calles empedradas y oscuras, huele la miseria de las pensiones y come en los figones de una ciudad que existe gracias al talento de Nonídez por resucitarla en papel.

Madrid es un monstruo donde doscientas mil almas abren los ojos cada mañana para que algún día se los cosa la amortajadora, donde miles de personas se levantan con lo justo para comer esa jornada, y el resto hace ayuno de cebolla y aguardiente, pero se juega a la lotería aunque no haya para garbanzos, o precisamente por eso, y, quien los tiene, empeña el colchón para ver a un Cúchares, fondón y rancio, hacer del toro un acerico…Y en medio del marasmo humano, uno o varios animales se dedican a asardinar muchachas…

Magnífico cruce de novela negra, histórica y social, extraordinariamente bien escrita, cuidada en todos sus detalles, que transporta al lector a una época de la que venimos y explica un poco esta. Excelente literatura, sin duda, que es lo que un lector, al margen de aficiones genéricas, espera encontrar en cuanto abre un libro, y éste, sin duda, merece entregar unas cuantas horas de nuestra vida que uno no da por malgastadas sino todo lo contrario.

Frío de muerte
Manuel Nonídez
Rey Lear
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