¿Conoció Sherlock Holmes al Padre Brown? Un recuerdo al maestro de los acertijos

Por Juan Mari Barasorda

Hoy quiero rendir un homenaje a alguien que se ha ido para siempre. Una mente lucida, inteligente. Un enamorado de los enigmas y de las paradojas. No. No es un escritor policial. Pero no tengo dudas de si fue un gran lector policial. Me refiero al maestro de los enigmas y acertijos: Martin Gardner.

¿Seré yo el único lector policial que a la vez que he devorado a Agatha Christie, a Conan Doyle o a G.K.Chesterton, disfrutaba con el Cluedo en lugar del Monopoly o me divertía descifrando los enigmas que me proponía Martin Gardner? No lo creo. Esa pasión por resolver el acertijo, el enigma, nos habrá conducido a muchos lectores policiales al imaginativo mundo de los acertijos matemáticos, de los problemas imposibles, de Martin Gardner.

Martin Gardner acaba de morir a los 95 años. Martin Gardner ha sido uno de los mayores divulgadores científicos del siglo XX, a la altura de gente tan conocida como Isaac Asimov o Carl Sagan. Con ellos fundó el Comité para la Investigación Científica de Afirmaciones sobre lo Paranormal, porque Martin Gardner fue un luchador impenitente contra las pseudociencias y los fenómenos paranormales (ese mundo que acabó absorbiendo a Conan Doyle y que le acabó enfrentando al final con su amigo Harry Houdini, otro desenmascarador de fenómenos paranormales y falsos mediums).

Martin Gardner fue autor de una prolífica obra de ensayos, libros de acertijos, compendios de paradojas y de pequeñas maravillas en forma de problemas de lógica. De 1956 a 1986 no dejó de publicar ademas su sección de Juegos Matemáticos en el “Investigación y Ciencia”.

Nos regaló infinidad de recopilaciones de juegos matemáticos, como el legendario “Los mágicos números del Doctor Matrix”. Otros fueron aquellos en los que ofrecía una amena divulgación científica, como “Orden y Sorpresa” o “El escarabajo sagrado” (donde nos recopiló a Asimov, Sagan, Einstein, Bertrand Russell…). Y especialmente sus maravillosos libros de Acertijos y Paradojas: el imperecedero “AJA!” (1978) y “AJA!, Paradojas que hacen pensar” (1982), absolutamente deliciosos y recomendables a modo de entrenamiento de la mente para leer novelas policiales, para resolver sus enigmas, para descubrir ¿quién lo hizo?, ¿cómo lo hizo? También escribió la más imaginativa traducción del “Alicia en el País de las Maravillas” (“The Anottated Alice”).

Pero no solo eso. No podemos dudar de que Martin Gardner fue además un entusiasta lector policial. Sus “annotated” ediciones de “La inocencia del Padre Brown“ (1987) y de “El hombre que fue Jueves”(1999), ambas de su (confesado por M.Gardner) admirado Chesterton, son las mejores que un lector policial puede encontrar y disfrutar. Gardner y Chesterton, ¡qué pareja! Martin le dedicó en 2007, ya con 92 lúcidos años, un delicioso ensayo: “The fantastic fiction of Gilbert K. Chesterton”, una colección de 15 ensayos sobre la obra literaria del genial y prolífico Chesterton, incluyendo un revelador ensayo escrito por Gardner años atrás y que ya había incluido en “Crónicas Marcianas y otros ensayos sobre fantasía y ciencia”: “¿Conoció Sherlock Holmes al Padre Brown?” (interesante cuestión para el lector policial… según R.J.Bayer, el detective Holmes y el padre Brown coincidieron en el “El hombre con dos barbas”, uno de los casos de “El secreto del padre Brown”).

El “príncipe de las paradojas” (Chesterton) y el más fecundo creador de paradojas y acertijos (Martin Gardner) reposan en mi biblioteca uno junto al otro. El Gardner mas literario y menos matemático disfrutaba con Chesterton, y con Conan Doyle, y yo he disfrutado con todos ellos. Matemática y literatura. Lógica y deducciones. Paradojas y juegos de ingenio. En definitiva, el placer de la lectura y la imaginación volando, analizando, proponiendo soluciones, equivocándose y volviendo a pensar.

Tomando como referencia el ensayo “La novela policial” de S. Kracauer, Pablo de Santis ha escrito un articulo titulado “El crimen como enigma de la razón”. En él señala: “La parte de la filosofía más afín al relato policial es la lógica. La lógica estudia las reglas del pensamiento, y el detective (en el relato policial), por intensa que sea su intuición, sabe que debe actuar por reglas”. Yo, por mi parte, le daría la vuelta a la frase para concluir: La lógica de la razón, una preparación para el enigma criminal. Martin Gardner me ha dado como lector policial un inagotable entrenamiento para disfrutar con la novela policial. Gracias. En algún lugar estará creando nuevas paradojas con G.K. Chesterton. Estoy seguro.


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